El interior de la casa refleja toda la pasión de la familia por esta espléndida tierra: lámparas y cabezales de hierro forjado, objetos decorativos de cerámica de Caltagirone, muebles de madera maciza en estilo "arte povera", divanes y mesitas en rattan en el soleado balcón.
En torno a la Villa se extiende un bellísimo jardín mediterráneo en el que crecen olivos y cítricos y donde los huéspedes pueden disfrutar del desayuno.

Villa Caterina es un lugar íntimo y acogedor en el cual hasta el más pequeño detalle exuda calidez y sicilianidad. La gestión familiar, la espectacular situación sobre la Bahía di Mazzarò y la pasión por la hospitalidad convierten a este hotel de Taormina en la solución ideal para pasar las vacaciones.
En la primera mitad del siglo XX, la familia Cacopardo abrió las puertas de su propia casa a los viajeros, transformando así Villa Caterina en un acogedor paraje. Desde el primer momento la belleza del lugar y la calidez de la casa fascinaron a los húespedes hasta el punto de que muchos continúan viniendo año tras año. En los años sesenta, la Villa se transformó en un verdadero hotel, conservando a la familia Cacopardo al frente de su gestión. Hoy como antaño, Villa Caterina se caracteriza por un estilo inconfundible nacido de la unión de cordialidad, afabilidad y pura hospitalidad siciliana.